MOBBING: ACOSO LABORAL

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Aunque la palabra “mobbing” parece que se ha puesto de moda, a lo que hace referencia es un problema de todos los tiempos, el acoso laboral.

El término “mobbing” fue acuñado por el etólogo Konrad Lorenz, además médico y zoólogo, para hacer referencia a una conducta que él mismo pudo observar en un grupo de aves. El profesor Lorenz observó cómo cuando a un grupo de aves se acercaba cualquier ave, pero de una especie distinta, los miembros del grupo se unían en torno a ella y comenzaba un comportamiento de hostigamiento hacia la misma hasta que conseguían que se fuera.

Si trasladamos estos comportamientos al ámbito laboral, tenemos una descripción exacta de lo que ocurre en una situación de mobbing.

Reiteramos que es un término de reciente creación en este contexto no animal, sin embargo, el acoso laboral viene recogido en nuestro Código Penal tipificado como delito, concretamente en el artículo 173 del mismo podemos leer:

 Artículo 173.

  1. El que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.

Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.”

 (Agencia Estatal Boletin Oficial del Estado, 1995)

El mobbing o acoso laboral es un problema que existe al menos en grado de tentativa en muchísimas ocasiones. En un porcentaje bastante menor se convierte en un verdadero problema para el trabajador con unas consecuencias para él que se pueden considerar muy graves.

Para hablar del mobbing vamos a hacer referencia en todo momento a los estudios realizados por el Dr. Iñaki Piñuel, psicólogo y experto en el tema que nos ocupa, concretamente a su obra Mobbing: Cómo Sobrevivir al Acoso Psicológico en el Trabajo.

En primer lugar, ha de distinguirse entre el mobbing y otros tipos de acoso que se puedan dar en el entorno laboral, pues como muy bien se indica en el título de la obra del Dr. Piñuel, se trata de un tipo de acoso psicológico, no interviene para nada el componente físico, con lo que el acoso se convierte en algo bastante sutil y difícil de demostrar. El mobbing o acoso laboral también suele llamarse “presión laboral tendenciosa” y realmente se trata de eso, de una “presión” que recibe la víctima por parte de una o más personas.

El escenario más común es aquel donde hay un hostigador o acosador, una víctima y un grupo de personas, normalmente compañeros de trabajo tanto de víctima como de acosador que conocen la situación y consienten que suceda.

Una situación de mobbing suelen tener una serie de elementos en común:

  • El hostigador es una persona mediocre, laboralmente hablando, pero socialmente en el ámbito laboral suele tener gran peso y suele ser una especie de líder.
  • La víctima suele ser una persona que destaca, bien por su aspecto físico, por su trabajo o por cualquier característica que el hostigador considere amenazante para su estatus dentro de la empresa.
  • Los observadores suelen ser trabajadores normales que le siguen el juego al hostigador o bien ignoran lo que está ocurriendo y no lo denuncian o no lo paran porque suelen tener miedo de ser los siguientes en ser hostigados.

Según el Dr. Piñuel, para que pueda considerarse mobbing, el acoso ha de darse durante al menos 6 meses ininterrumpidamente y con una frecuencia de dos acciones hostigadoras por semana, como mínimo. Asimismo, crea una clasificación de 42 acciones que se consideran indicios a la hora de establecer si estamos ante un caso de mobbing.

Por motivos de espacio no vamos a mencionar estos 42 puntos uno a uno y a  grosso modo diremos que entre ellos se encuentran el ninguneo, el hacer el vacío, el ignorar a la persona, no hablarle o saludarle y prohibirle a los demás compañeros que lo hagan, acusar a la víctima de que no hace bien su trabajo, provocar que cometa errores en su trabajo, sobrecargarlo de trabajo para que no pueda hacerlo todo y quede en mala posición, hacer desaparecer cosas de su trabajo (documentos, archivos informáticos, etc.), quitarle trabajo para que parezca que su puesto sobra, levantar calumnias  y difundir rumores falsos sobre su persona, humillarlo, gritarle, amenazarlo con adoptar medidas disciplinarias (sanciones, despidos, no renovación del contrato, etc.), recibir malas críticas y reproches por todo, etc.

El objetivo de todas estas acciones contra una persona es destruir su autoestima, de manera que finalmente la persona abandone su puesto de trabajo.

La víctima vive el mobbing de diferente manera según la etapa en la que se encuentre. Normalmente, al principio, la víctima llega a la empresa y precisamente el que se convertirá en su hostigador, se muestra con él como una persona servicial y encantadora. En esta etapa el hostigador está estudiando a la víctima para ver si es potencialmente una amenaza para él. Tras esta primera etapa, cuando comienza el acoso psicológico, la víctima piensa que el hostigador tendrá un mal día, no puede creer que esa persona encantadora esté haciendo lo que está haciendo de manera intencionada para provocarle ningún mal. Más adelante, la víctima comienza a creer que realmente tiene un problema, que tiene la culpa de todo lo que está pasando. Comienzan entonces a darse en la víctima una serie de trastornos físicos, más bien de tipo psicosomático, tales como problemas de espalda, dolores de cabeza, problemas cardiovasculares, gastrointestinales, etc., que, en ocasiones, hacen que la víctima tenga que coger la baja laboral. Mientras tanto, el acoso no cesa y la autoestima de la víctima se ve cada vez más débil. La víctima comienza a experimentar algo parecido al TEPT o Trastorno por Estrés Post-Traumático, donde tiene pesadillas, no puede dejar de pensar en su problema y su conversación se vuelve monotemática. Esto provoca que su grupo de amigos o su círculo social poco a poco lo vayan abandonado, pues realmente es difícil estar a gusto con una persona que siempre habla de lo mismo, de lo mal que se siente y de las cosas que le pasan en el trabajo. La víctima cae en depresión por lo que suele abandonar sus hábitos de higiene y rehúsa comunicarse con otras personas, no quiere acudir al trabajo, por lo que se suceden más bajas laborales. El hostigador está consiguiendo lo que quiere, bien que la persona deje el trabajo, pida la cuenta y se vaya, bien que la propia empresa ante la mala reputación que se han encargado de crear los otros trabajadores sobre la víctima y ante las sucesivas bajas laborales que coge la víctima, deciden que lo mejor es el despido de la misma.

En algunos casos de máxima gravedad, la víctima puede llegar al suicidio.

El Dr. Piñuel recomienda una serie de medidas a adoptar para no caer en las redes del hostigador. En primer lugar, la víctima ha de identificar el problema lo antes posible, documentarse e informarse bien de lo que se le viene encima y de lo que puede hacer para que las consecuencias no sean devastadoras para su autoestima. Conviene que haga copia de todos aquellos documentos que utilice en su trabajo, y que intente guardar con llave sus herramientas, etc. Es importante que registre o documente de alguna manera todas las agresiones que sufre por parte del hostigador. Debe comunicar a la dirección de la empresa y hacer público de manera general las agresiones de las que viene siendo objeto. Hacer frente al hostigador le será muy útil, pues en el fondo estas personas suelen ser cobardes y dan un paso atrás cuando ven que su rival es más fuerte. De la misma manera, es muy importante el auto control para canalizar de manera positiva la ira. Una pelea, “llegar a las manos” no le ayudará más que a alimentar la reputación de persona desequilibrada o problemática que el hostigador quiere que la víctima tenga. Debe actuar de manera asertiva ante los rumores y calumnias, evitando la agresividad, pero también la pasividad. No debe dejar de relacionarse con sus familiares o amigos, intentando no caer en encerrarse en su problema y compartiendo con ellos el tiempo que le dediquen, aunque tampoco debe dejar de hacerles saber cómo se siente con este problema. Es bueno no quedarse estancado laboralmente, acudir a cursos para actualizarse y darse cuenta de que se está capacitado para realizar una determinada tarea es un buen ejemplo de actividad sana para restablecer la autoestima. Y, muy importante, solicitar ayuda tanto médica como psicológica como legal para que le ayuden a resolver el problema.

Logia Detectives en Sevilla, sin ningún tipo de compromiso, podemos asesorarle y ayudarle si cree que está en esta situación.

Logia Detectives, Sevilla, 5 de octubre de 2016