ALGUNOS PROFESIONALES BUENOS

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En todos los sectores y ocupaciones laborales podemos encontrar trabajadores buenos y profesionales y trabajadores que, por el motivo que fuere, no dominan su actividad como se desearía.

Quien nunca haya ido a la peluquería y haya vuelto trasquilado, que tire la primera piedra. ¿Quién no conoce a alguien que haya contratado a un albañil para hacerle algún trabajo en su casa y al final ha resultado una chapuza? ¿Cuántos casos de personas conocemos  que no hayan quedado satisfechas con el trabajo realizado por dentistas, modistas, fontaneros, limpiadoras, mecánicos, pintores, chapistas, instaladores de aire acondicionado, cerrajeros, vendedores de seguros, diseñadores de páginas web, y una lista tan larga como profesiones y oficios existen?

Pues bien, el mundo de los detectives privados, por mucho halo de misterio que pueda tener hacia el exterior, no deja de ser una profesión más. Tanto es así que podemos encontrar buenos detectives privados, regulares detectives privados y malos detectives privados.

El trabajo del detective privado incluye aspectos muy variados, desde el trato con el cliente, la planificación del trabajo, el trabajo de investigación en sí que incluye el trabajo de campo y la búsqueda de información, el tratamiento de imágenes, la redacción y emisión de informes, la ratificación judicial y todo el trabajo administrativo que conlleva cualquier empresa. Si todos estos aspectos no se desarrollan con maestría y profesionalidad, el resultado es un servicio cuando menos mediocre, pero sin duda, es en el trabajo de campo que realiza el detective privado donde se corre más riesgos de ser detectado, por ejemplo.

Está claro que los detectives privados somos personas de tamaño normal, es decir, somos sensibles al ojo humano, motivo por el que no somos invisibles. Sin embargo, existen formas de pasar desapercibidos en mayor o menor medida, formas que aquí no vamos a desvelar pues le quitaríamos parte del romanticismo que envuelve a nuestra profesión. Además, los detectives privados utilizamos medios tecnológicos, que intentamos que no sean tampoco demasiado llamativos, para así poder realizar nuestra labor de la manera más natural posible. Pero todo esto no nos garantiza que en un momento determinado alguien pueda percatarse de nuestra presencia. Hay personas que se fijan en la gente que ven por la calle, en los vehículos, en las matrículas, etc., y no podemos hacer nada para que no lo hagan. Los detectives privados hemos de saber cuándo es el momento de abandonar la escena pues consideramos que es preferible hacerlo y volver en otra ocasión antes de arruinar la investigación.

Ahora ponemos un ejemplo real de qué no se debe hacer. Esta noticia fue publicada el día 28 de julio de 2016 en el diario La Voz de Galicia. Parece ser que el día 21 del mismo mes un trabajador del ayuntamiento de Ponteceso, en La Coruña, acudió como cada mañana a su trabajo. Iba desbrozando caminos y carreteras locales con su tractor cuando a eso de las 8 de la mañana vio en el camino un coche Renault, con el conductor dentro, con un gorro y una cámara réflex. Le extrañó porque el lugar no es el típico paisaje para hacer fotografías pero siguió con su trabajo. Al cabo de un rato, el trabajador se percató de que el hombre del coche lo estaba fotografiando a él, entonces decidió bajar del tractor e ir a preguntarle la causa, pero el hombre se fue inmediatamente con el coche. Pasado un corto espacio de tiempo, el Renault volvió al mismo sitio y el hombre empezó nuevamente a sacarle fotos al trabajador, quien de nuevo bajó del tractor y comenzó a dirigirse al coche, pero otra vez el hombre huyó del lugar. Durante esa mañana, se volvió a repetir la misma escena varias veces, hasta que el trabajador decidió irse. Al día siguiente, el trabajador denunció ante la Guardia Civil, donde le dijeron que seguramente sería un detective privado. Lo que no saben es quién y por qué ha podido contratar a un detective privado para investigarlo a él, que es trabajador del Concello de Pontecesa desde hace muchísimos años y familiar del ex edil de ese ayuntamiento.

Afortunadamente, y como el título de la película Algunos Hombres Buenos, en España ha algunos detectives  buenos. Logia Detectives, como detectives en Sevilla, sabemos qué y cómo hacer en cada circunstancia.