ASESINAS EN SERIE

bottle-1481599__180

El pasado lunes 8 de agosto Logia Detectives, como detectives en Sevilla, estuvimos de nuevo en el programa Estilo Sevilla de SFC Radio hablando de temas criminológicos, en este caso, de asesinas en serie.

Estadísticamente, los delitos cometidos por el sexo femenino son muchísimo menos abundantes que los cometidos por los hombres. De ellos, los delitos graves, son una pequeñísima parte y, de nuevo, entre éstos los que son asesinatos y asesinatos seriales que estén bien documentados alcanzan pocas decenas.

Igualmente existe un paralelismo entre la escasez de asesinatos en serie cometidos por mujeres y los estudios criminológicos en este sentido.

Es más, hasta los años 90 del siglo pasado no se llegaron a realizar estudios significativos con la rigurosidad científica que requiere ser tratado el tema para llegar a conocer realmente las características de las mujeres asesinas, los motivos que llevan a las mujeres a cometer asesinatos seriales,  el modus operandi que utilizan o el tipo de víctima de estos delitos.

Lombroso, criminólogo italiano considerado padre de la criminología moderna, en su obra The Female Ofender (La Agresora Femenina) publicado entre 1903 y 1920 defendía la tesis de que las mujeres asesinas eran “atavistas biológicas”, es decir, que contenían características de sus antepasados, de seres sin evolucionar, en el caso de las mujeres hacia la feminidad, la moralidad y la delicadeza. Asimismo, Lombroso mantenía las tesis de que las mujers cometían más crímenes durante la menstruación.

Unos 30 o 40 años más tarde, ya en 1950, otro criminólogo, Otto Pollack, en su obra The Criminality of Women (La Criminaliad de las Mujeres) defendía que las mujeres delinquían porque son mentirosas por naturaleza y este hecho combinado con la oportunidad de estar en ambientes domésticos siendo amas de casa, enfermeras, criadas o maestras les proporcionaba la manera de delinquir sin ser detectadas. Además Pollack exponía además la tesis de la caballerosidad, según la cual las mujeres gozaban de un trato preferente de parte de los jueces y la policía, a los cuales engatusaban y seducían, de manera que conseguían sentencias favorables quedando sus crímenes ocultos.

La definición de asesino en serie dada por Egger en 1999, decía que el asesino en serie es el que mata a más de 3 personas, pero nunca más de una persona a la vez, suele matar solo, no suele tener vínculo alguno con la víctima, carece de móviles claros y opera en diversos momentos, pasando por etapas de enfriamiento.

Sin embargo, Kelleher & Kelleher observaron que la tipología establecida por Ressler, Burgess y Couglass de asesinos en serie organizados y desorganizados no era muy adecuada en el caso de las mujeres asesinas seriales. El matrimonio Kelleher diferenció por su parte las mujeres que actuaban solas en sus asesinatos y las que actuaban acompañadas. Las que actuaban solas eran más maduras, organizadas, precisas, deliberadas y socialmente adaptadas, mientras que las que actuaban acompañadas solía ser más jóvenes, agresivas, desorganizadas e incapaces de urdir un plan cuidadoso. En cuanto al modus operandi, las primeras usaban el envenenamiento, la inyección letal o la sofocación, mientras que las segundas usaban más las armas de fuego, las armas blancas y la tortura.

A partir de estos argumentos, los Kelleher establecieron una tipología de asesinas en serie que consta de nueve ítems: las viudas negras, los ángeles de la muerte, las predadoras sexuales, las que asesinan por venganza, las que asesinan por ganancia o crimen, las que alegan problemas de locura, las que cometen asesinatos inexplicables, las asesinas en grupos y, finalmente, los asesinatos que han quedado sin resolver pero se sospecha que el autor fue una mujer.

De todos ellos quizás los más conocidos son las viudas negras, que matan a sus esposos, compañeros o parejas, siendo el móvil el lucro o económico y el modus operandi generalmente el envenenamiento y los ángeles de la muerte que matan a personas enfermas en hospitales o en sus casas administrándoles inyecciones letales o por sofocación de manera que pasan por muertes naturales. Los ángeles de la muerte se justifican diciendo que asesinan a sus víctimas para ahorrarles el sufrimiento de la enfermedad cuando realmente lo que las mueve es el sentir que la vida de la persona está en sus manos.

Entre otros estudios importantes encontramos el de Hickey en 1997, donde establece un perfil de las asesinas en serie. En líneas generales, este estudio viene a decirnos que la asesina en serie media es de raza blanca, en su gran mayoría, estadounidenses o europeas, sin encontrar ningún caso en Latinoamérica, Asia o África. La edad media de estas mujeres asesinas está en torno a los 33 años. Su motivación para asesinar es fundamentalmente económica (aunque puede haber otros como odio, celos, …) y la manera más usual de cometer sus crímenes es con métodos como el envenenamiento, o la sofocación, métodos que hacen que se las detecte más tarde que a los hombres. Las víctimas de las asesinas en serie suelen mujeres de su entorno, seguidas por hombres también conocidos, niños y ancianos, muchos de ellos son de su propia familia. Como promedio, se tarda en detener a las mujeres asesinas 8 años, el doble de tiempo que a los hombres.

Logia Detectives, como detectives en Sevilla, desea que hayan disfrutado con este artículo.