BUSCANDO PERSONAS.

BUSCANDO PERSONAS.

Estamos hablando quizás d08155-buscar-personas-internete  uno de los encargos profesionales que me parecen más bonitos para trabajar, la localización de personas. En estos tiempos de crisis donde muchos morosos decidieron tomar “las de Villadiego” y “poner pies en polvorosa” dejando tras de sí  la deuda que asumió con sus proveedores, muchos de estos se encontraron con su negocio al borde de la ruina, pues las cantidades ingentes que les dejaron como deuda eran de tal magnitud que se hizo insoportable seguir con la actividad.

Cierto día se puso en contacto con nuestro despacho un empresario para poder solicitar nuestros servicios de detectives privados en Sevilla y nos expuso su problema: Un antiguo cliente le debía facturas cuyo montante ascendía a 42000 euros, pero por “arte de magia” este cliente desapareció sin más explicaciones y lógicamente si resarcir la deuda que mantenía con nuestro cliente. Una vez se hicieron gestiones para empezar el desarrollo de dicha investigación y al cabo de varias semanas de trabajo se pudo encontrar  al deudor, que no solamente seguía en España, sino que seguía ejerciendo la misma actividad que realizaba anteriormente, mismo sector, misma maquinaria pero el titular de las mismas ya no era él. Con todo esto, nuestro cliente pudo poner esta información en manos de su gabinete jurídico para poder reclamar la deuda, pues hasta ese momento había resultado una tarea imposible ya que no se podía notificar reclamación alguna al desconocer el paradero del infractor.

En el caso que se ha desarrollado en este artículo no sería necesario comunicar al investigado que alguien lo está buscando pues hay un interés legítimo por parte del cliente. Distinto es el caso en que se buscase a una persona querida de la cual no sabemos nada desde hace tiempo y ha desaparecido de forma voluntaria siendo mayor de edad, pues aunque sí es legal la legitimación de este encargo profesional, existe el derecho de la persona a no dar a conocer su paradero. Solución, se le ha de pedir autorización al localizado para que sepan los demás de su paradero, siempre y cuando no exista reclamación judicial contra él.