CÓDIGO ADAM

CÓDIGO ADAM

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Si bien hace unos días publicábamos un post sobre la alerta Amber, hoy queremos, siguiendo la misma línea, tratar el tema del Code Adam, o Código Adán, como sería la traducción al español.

El 27 de julio de 1981, Adam Walsh, de 6 añitos, salió de compras con su madre a un centro comercial de Hollywood, en Florida, Estados Unidos. Al pasar por la sección de los videojuegos, Adam vio a un grupo de muchachos mayores que él que estaban jugando y pidió permiso a su madre para que lo dejara verlos. Su madre decidió dejarlo allí con los chicos un momento mientras ella iba a otra sección a comprar una linterna. Cuando volvió a recogerlo Adam ya no estaba allí. Pidió ayuda en el centro comercial pero los empleados sólo anunciaron por la megafonía que Adam se acercara a uno de los mostradores del centro comercial.  La madre de Adam estuvo buscándolo más de dos horas por el centro comercial antes de que se avisara a la policía y Adam nunca llegó, había desaparecido.

A las dos semanas, el 10 de agosto de 18981, dos pescadores encontraron en un canal de Vero Beach, a unos 200 km de distancia, la cabeza de Adam. El pequeño había sido decapitado y el resto de su cuerpo nunca fue encontrado.

Se cree el día de la desaparición una vigilante de seguridad echó a los chicos que jugaban con los videojuegos porque estaban haciendo mucho ruido. Adam seguramente pensaría que él también debía marcharse y probablemente su secuestrador lo atrapó casi a las puertas del centro comercial.

El padre de Adam, John Walsh, se convirtió en abogado de los derechos de las víctimas y ayudó a la formación del Centro Nacional para Niños Perdidos y Explotados. Además, presenta un programa de televisión, “Los más Buscados de América”, que ha servido para localizar a más de un millar de fugitivos y a varias decenas de niños desaparecidos.

En 1981, el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos no colaboraban entre sí y, a pesar de la cantidad de bases de datos con los que ya contaba el FBI, no se tenía sin embargo capacidad para localizar a menores desaparecidos, relegando esta tarea a departamentos de policía local.

Como consecuencia de este terrible suceso, y como homenaje al pequeño Adam, la empresa de grandes superficies comerciales Wal-Mart creó el Code Adam, o Código Adán, que es un protocolo de seguridad con medidas a adoptar en caso de desaparición de menores en sus instalaciones. El código ha sido adoptado por casi cien mil centros comerciales y museos y es de uso obligatorio en edificios públicos federales.

En julio de 2006, se aprobó y firmó la Ley de Seguridad y Protección de Niños “Adam Walsh”.

Las medidas del código Adán, son básicamente:

  • Todo padre, madre, o tutor de un menor debe comunicar inmediatamente a cualquier empleado del edificio la ausencia del menor, así como proporcionar información lo más detallada posible del menor, la ropa que viste ropa, dónde se le vio por última vez y a qué hora.
  • Inmediatamente, se ha de anunciar la activación del Código Adán, la desaparición del menor, por la megafonía del edificio, a la vez que se vigilan todas las salidas del mismo, para evitar la salida del menor.
  • Seguidamente se inicia la búsqueda minuciosa del menor en el interior del edificio. Si en 10 minutos el menor no ha aparecido, se llama a un teléfono de emergencias para avisar a seguridad del estado (policía, bomberos, etc.) para que se personen en el establecimiento.
  • Si el menor se encuentra en el edificio y está ileso, se le hará entrega del mismo a sus padres o tutores. Si se encontrara acompañado de un desconocido, habrá que intentar que no huya, de manera que dé tiempo a que acuda algún agente de la autoridad para que lo identifique y se haga cargo de él o ella.
  • Si el menor no apareciera, la policía que haya acudido al lugar, solicitará que se incluya al mismo en el registro de menores desparecidos, donde ya se seguirán otros protocolos de actuación.

Desde Logia Detectives en Sevilla, consideramos que la educación en este tipo de procedimientos es primordial. En lugares donde se puede dar gran acumulación de familias, es muy normal que se produzcan descuidos. Con la implementación de este tipo de protocolos, sin duda, es mucho más rápido y menos angustioso para los familiares de los menores que se pierden por unos momentos en estos lugares. Para poder asumir este tipo de medidas, hace falta formación específica, saber cómo se activan, no solamente por parte del personal de estos establecimientos o lugares, sino de toda la ciudadanía, porque el tiempo y la rapidez en la actuación puede ser decisiva para salvar la vida de un menor. Si la alarma es falsa, mejor aún, pero no podemos confiar.

Logia Detectives. Sevilla 29 de Septiembre de 2016