CUPONAZO CERVICAL

Entre los tiposxray-1129436__180 de investigación que los detectives privados en Sevilla podemos llevar a cabo se encuentran aquellas relacionadas con los fraudes a las compañías aseguradoras.

Dichas compañías solicitan muy a menudo los servicios de los detectives privados para, fundamentalmente, detectar posibles fraudes cometidos por parte de los asegurados. Hay muchos tipos de fraudes, pero sin duda, aquellos relacionados con los accidentes de tráfico sobresalen en cuanto a número, no solamente de daños a los propios vehículos sino también en cuanto a número de lesiones a personas en dichos accidentes de circulación.

Las compañías aseguradoras se encuentran con siniestros de todo tipo y, por supuesto, no todos son falsos. De hecho, tampoco es que haya gran número de siniestros simulados, entendiéndose como tal accidentes de muy poca envergadura que no ocurren accidentalmente sino  que son provocados entre familiares o amigos para reclamar la reparación de alguna parte del vehículo, por ejemplo.

Es precisamente en este tipo de siniestros pequeños, ya sean falsos o no, donde hay un altísimo número de personas que alegan haber sufrido lesiones, concretamente de la zona cervical de la columna, el archiconocido “latigazo cervical”.

Tanto las compañías de seguros, como los médicos, como el personal de clínicas de rehabilitación, como por qué no decirlo, los detectives privados, nos encontramos muy a menudo con personas que alegan haber sufrido un accidente donde el vehículo tiene daños como mucho superficiales, mientras que los ocupantes de los vehículos resultan con fuertes lesiones en la zona cervical. Nunca se puede generalizar y cada caso es distinto, pero en una gran mayoría, esos latigazos cervicales no son tales y el objetivo es cobrar algún tipo de indemnización de la compañía de seguros. De esta picaresca surge el nombre informal de “cuponazo cervical”.

Los detectives en Sevilla frecuentemente nos encontramos con este tipo de personas por encargo de las compañías y, no en todos los casos, pero lamentablemente en un elevadísimo porcentaje, las lesiones no existen, o al menos, lo que nosotros podemos deducir de nuestras observaciones es que las lesiones que dicen tener no son compatibles con los movimientos que la persona realiza en su actividad diaria.