EL SHARENTING

Que vivimos inmersos en la era digital ya es algo totalmente asumido y aceptado por todo el mundo. Incluso generaciones de la llamada “tercera edad” cuenta con dispositivos tecnológicos conectados a la red tales como smartphones, tablets, portátiles, PCs, dispositivos que además son utilizados por gran parte de la población en exclusividad para cultivar sus relaciones personales, dejando aparte su aprovechamiento para otros usos por necesitarse para ello un entrenamiento previo.

Con la llegada de internet, la comunicación dio un salto de gigantes, las distancias se acortaron, de manera que las ventajas que ofrece para comunicarse instantáneamente con puntos remotos del planeta son tan grandes que casi nadie ha podido resistirse a los encantos de esta era digital.

Podríamos afirmar que la vida humana cuenta ya con una nueva dimensión, aparte de la tradicional y real donde se comparte espacio y tiempo. Vivimos en la era digital, esa nueva dimensión donde cada uno de nosotros existe de manera paralela a nuestro propio cuerpo.

Nadie absolutamente pone en tela de juicio las incontables ventajas del uso de lo digital para estar en contacto con otras personas, ya sea a nivel profesional, para el comercio, para los negocios, la colaboración entre países, etc., y lo que no es menos importante, para los contactos personales. Generaciones no tan lejanas nunca tuvieron la posibilidad de conocer a nadie de otro país, quizás de otra provincia o incluso de otras poblaciones dentro de la misma provincia. Es posible que ni siquiera existiera esa necesidad.

Sin embargo, los detectives en Sevilla tenemos la sensación de que, una vez creado el medio para hacerlo, surgió la necesidad de estar en todo momento en contacto con otras personas.

Correos electrónicos y videoconferencias nos acercaron más a otras personas, pero sin duda lo que supuso una auténtica revolución en el mundo digital fueron las “redes sociales”. Aunque algunas de estas redes tienen cometidos muy específicos, por ejemplo, LinkedIn funciona a nivel profesional, sabemos por nuestra experiencia como detectives en Sevilla que otras, como Facebook, son usadas por millones de personas para todo tipo de relaciones interpersonales.

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Mas, como todo en la vida, las redes sociales, aparte de ser extremadamente ventajosas, también tienen sus inconvenientes, que, en realidad, viene dados, no por la naturaleza de la red en sí, sino por el uso que los diferentes usuarios hacen de las mismas.

Existen peligros, que por otra parte no resultan desconocidos para los usuarios, sino todo lo contrario. Desde nuestra agencia de detectives Sevilla queremos avisar de estos peligros. Cada vez son más los medios de comunicación que alertan de los riesgos del mal uso de las redes sociales y nos empiezan a sonar cada vez más palabras como ciberacoso, sexting o sextorsión, suplantación de identidad, etc. Reconocemos y admitimos que estos peligros son algo que nos acecha desde fuera y en los que podemos caer si no tomamos una serie de precauciones. Existen campañas destinadas a los jóvenes para que no hagan un mal uso de sus perfiles en redes sociales, también campañas destinadas a los padres de niños y adolescentes para que vigilen lo que hacen sus hijos en las redes para que no caigan en manos de acosadores o pederastas. Por medio de todas estas campañas informativas alertando de los peligros la gente en general está tomando conciencia del significado de la palabra intimidad, reconocido como derecho fundamental en la Constitución Española.

Paradójicamente, de manera paralela, se está produciendo otro fenómeno totalmente contrario al efecto deseado con todas estas campañas mencionadas en el párrafo anterior. Nos referimos, en este caso, al sharenting. El sharenting es una unión de las dos voces anglosajonas “share” y “parenting”, traducidos al español, equivaldrían a “compartir” y “crianza”.

El sharenting hace referencia al uso que hacen los padres de sus propias redes sociales en relación con sus hijos. Es una práctica habitual de muchas personas el subir fotografías de sus hijos a las redes sociales, también comentarios sobre los mismos y no se preguntan si los hijos están o no de acuerdo con ello, o no se plantean si todo ese contenido que suben a la red podrá perjudicar a sus hijos de alguna manera en el futuro.

Hay padres que ponen información, comentarios y fotografías de sus hijos sin preguntarse qué sienten sus hijos sobre ello. A ciertas edades, en la pubertad y en la adolescencia, los hijos pueden sentirse humillados porque sienten vergüenza de su aspecto o nos les gusta que en los comentarios se les trate como si fueran niños pequeños o que los nombren por apodos familiares porque saben que pueden ser motivo de burlas por parte de personas de su entorno. Muchos padres además tienen sus perfiles públicos y cualquier persona puede acceder a toda esta información.

niños-detectives-sevillaIncluso ocurre desde antes de que los propios hijos puedan saberlo o quejarse. Todos conocemos a esos padres que se sienten orgullosos de compartir la primera ecografía de sus hijos. Por supuesto que nadie duda que la intención de subir esas fotografías a las redes no sea la de hacer daño a sus hijos, pero el resultado puede ser muy distinto.

En muchas ocasiones no solamente se comparten fotografías de los hijos por parte de los padres, sino también por parte de abuelos, tíos, hermanos, padrinos, etc., orgullosos de los más pequeños o jóvenes de la familia, sin tener en cuenta la responsabilidad que ello conlleva. Y no solamente se comparten fotografías y comentarios, sino que también se dan los nombres completos de los niños y se facilita información sobre su localización. Como el lector podrá fácilmente comprender, desde nuestra agencia de detectives Sevilla alertamos de que esta información en manos de personas desaprensivas puede traer consecuencias nefastas para los hijos.

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Cada vez que nos registramos o ponemos nuestro nombre en páginas de internet o redes sociales, estamos forjando nuestra “identidad digital”, que no es más que toda la información que se encuentra publicada en internet sobre una persona (fotos, comentarios, gustos, aficiones, amistades, datos personales, lugares visitados, etc.). Igual o más importante es la información que los demás aportan de ti en internet, pues es algo muchas veces incontrolable por parte de la persona.  Toda esta información describe a la persona y determina la imagen que los demás se crean de ella, imagen que se conoce como “reputación digital”. La reputación digital no tiene porqué corresponderse totalmente con la realidad, pero puede tener consecuencias en el mundo real, pues puede que en la vida real se tomen decisiones sobre la persona teniendo en cuenta su identidad digital y no la real.

Imaginemos un chico o chica que en su perfil de Facebook suele poner fotos de sus fiestas con amigos y amigas, donde aparece de manera totalmente informal, fumando, consumiendo alcohol, en actitudes comprometidas, etc. Por ejemplo, ante un proceso de selección para un empleo, esta reputación puede no ser la más adecuada de cara al empleador y, de cierta manera, puede condicionar el futuro de esta persona.

Con la identidad digital existe la sensación de que, si no publicamos lo que hacemos, lo que comemos, dónde nos tomamos un café, dónde vamos de vacaciones, etc., la vida no es real. En ocasiones, no tenemos conocimiento o no somos conscientes de que se pueden dar problemas graves como lo que se conoce como “secuestro digital”, que consiste, ni más ni menos, que en el robo por parte de extraños de las fotos que ponemos los mayores de nuestros hijos. El secuestrador coge las fotos de nuestros hijos y se las queda, para usarlas como si fueran suyas, como si esos niños fueran suyos, o las usan para ponerlas en páginas falsas de adopción de niños, llegando a crear perfiles de cada uno de ellos. Extremadamente grave es cuando ponemos fotos en las redes sociales de nuestros hijos pequeños o bebés desnudos o en el baño. Estas fotos pueden ser usadas por pederastas y pedófilos, por lo que los detectives Sevilla recomendamos no subir nunca este tipo de fotos de los pequeños a las redes sociales y pensar muy bien las consecuencias que puede tener la exhibición de este tipo de información.

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Los detectives en Sevilla quereos aclarar a nuestros lectores que, como padres, tenemos la obligación de ejercer la patria potestad de nuestros hijos, compuesta por los derechos y los deberes que tenemos para garantizar su bienestar y desarrollo. Cuando esta patria potestad no se ejerce con la diligencia adecuada, con actitudes y comportamientos imprudentes que puedan poner en peligro la integridad física o moral de nuestros hijos, existe la posibilidad de que los progenitores sean privados de la misma por sentencia judicial. Los hijos, a partir de los 14 años, tienen el derecho a decidir lo que quieren que se publique sobre ellos y, quién sabe si no asistiremos en un futuro no muy lejano a denuncias de estos niños a sus padres por violar su intimidad y revelar sus secretos.