IDENTIFICANDO A JACK EL DESTRIPADOR

Logia Detectives, como detectives en Sevilla,  vamos a hacer apariciones todos los lunes en la emisora de radio del Sevilla Fútbol Club, para hablar del apasionante mundo de los asesinos en serie. Además de detectives en Sevilla, somos diplomados en criminología y disfrutamos hablando de estos temas.  En nuestra primera aparición hablamos del asesino en serie por excelencia, Jack el Destripador. Como detectives en Sevilla, deseamos que os guste.

Entre el 31 de agosto y el 9 dejack1 noviembre de 1888 cinco prostitutas fueron brutalmente asesinadas en Whitechapel, Londres.

Mary Ann Nichols el 31 de agosto, Annie Chapman el 8 de septiembre, Elizabeth Stride y Catherine Eddows el 30 de septiembre y Mary Jane Kelly el 9 de noviembre fueron los cinco crímenes atribuidos al archifamoso Jack el Destripador, si bien en la época en que éste actuó hubo seis asesinatos mas de características similares no atribuibles al asesino en serie por antonomasia. El doble crimen del 30 de septiembre (de las prostitutas Elizabeth Stride y Catherine Eddows) fue realmente el que hizo saltar las alarmas en la sociedad londinense de la época, alimentadas por el sensacionalismo y morbo con el que la prensa trató dichos sucesos. Todas las víctimas de Jack el Destripador presentaban un corte en la garganta de izquierda a derecha, tenían el rostro desfigurado y estaban abiertas en canal, habiéndosele extraído diversas vísceras y aparato reproductor. Todas, excepto Elizabeth Stride, por lo que Scotland Yard supuso que probablemente cuando el asesino se disponía a mutilar a su víctima, pudo ser sorprendido, teniendo que huir y necesitando más tarde asesinar a otra mujer (Catherine Eddows)para culminar su obra.

Scotland Yard contaba con seis sospechosos, aunque nunca pudieron probar que alguno de ellos fuera Jack el Destripador. Mucho más numerosos fueron los que enviaban cartas y misivas a la policía o los medios de comunicación atribuyéndose la autoría de los terribles crímenes.

El nombre de Jack el Destripador surge a raíz de una carta enviada a la Agencia Central de noticias de Londres el 27 de septiembre de 1888 y que iba dirigida al jefe de la policía londinense donde podía leerse literalmente: “Mi cuchillo es tan bonito y afilado que quisiera ponerme a trabajar ahora mismo si tengo la ocasión. Buena suerte. Siempre suyo. Jack el destripador.”

El  16 de octubre de 1888, el presidente del comité de Vigilancia de Whitechapel recibió un paquete que contenía medio riñón humano conservado en formol, junto con una nota que decía: “Desde el infierno. Le envío la mitad del riñón que saqué de una mujer. La otra mitad la freí y me la comí, estaba muy bueno. Puedo mandarle el cuchillo ensangrentado con el que lo saqué sólo si espera un poco. Firmado: Atrápame si puedes.” El tiempo demostró que no pudieron atraparlo.

Durante más de un siglo ha habido diferentes teorías relativas a la verdadera identidad de Jack el Destripador, incluso alguna que atribuía los crímenes a Carol Lewis, el autor de Alicia en el País de las Maravillas. De entre ellas, las más conocidas podrían ser las que defendían las tesis de algún miembro de la familia real británica, o un cirujano llegado de los Estados Unidos con descendencia irlandesa, o la tesis del montaje de los medios de comunicación, que habrían inventado la figura del destripador para vender más ejemplares de sus periódicos.

Sin embargo, 126 años más tarde, en 2014, Russell Edwards, escritor fascinado y obsesionado con los crímenes de Jack el Destripador, compró en una subasta un chal perteneciente a Catherine Eddows, una de las víctimas de Jack, que no había sido lavado desde que el 30 de septiembre de 1888 su dueña fuera asesinada. Russell Edwards contactó con un genetista y se le practicó un análisis genético a la prenda. Para poder cotejar los resultados con el ADN de los seis sospechosos de Scotland Yard, se tuvo que realizar una investigación, probablemente con la participación de detectives privados para localizar a familiares de aquellos sospechosos, y así poder comparar.

Los resultados de este estudio arrojaron un resultado incuestionable. Jack el Destripador fue en realidad Aaron Kosminski, un inmigrante polaco que llegó a Londres unos 6 años antes de cometer los asesinatos. Kosminski, que se dedicaba a la peluquería, tenía 23 años cuando se produjeron los hechos. Era uno de los sospechosos de Scotland Yard porque alguien lo situó en alguno de las escenas del crimen, pero nunca pudieron encontrar nada que lo involucrara. De hecho, Scotland Yard lo tuvo vigilado hasta que fue internado en un centro psiquiátrico en 1891 pues, según los documentos en poder de Scotland Yard, era un individuo esquizofrénico paranoide con alucinaciones auditivas y propenso a masturbarse.

Russell Edwards recoge todo este proceso en su libro Identificando a Jack el Destripador.