IMPORTANCIA DE LAS MARCAS

 

IMPORTANCIA DE LAS MARCAS

 

Creemos quaston-martin-1151525__180e es acertado afirmar que en los tiempos que corren nadie cuestiona la importancia de la marca para cualquier empresa.

Aunque a nivel de ciudadano de a pie, la marca se resume en un buen nombre de producto, o un logotipo llamativo, los expertos tienen muy claro que una marca es la idea que se asocia a esa palabra o imagen. Partiendo de esta base, no todas las marcas son buenas, también hay marcas malas. La marca buena hará que el consumidor identifique el producto que lleva esa marca con algún beneficio, independientemente de que se compre o no. La marca mala, al contrario, hará que el consumidor vea ese producto como no beneficioso o no especial, frente a otros de marcas buenas. En muchas ocasiones, multitud de compradores no podrán consumir productos de buenas marcas, por el incremento de precio que supone la adquisición de los mismos frente a otros de no tan buena calidad, de marcas no tan buenas.

Pensemos en los productos de marcas blancas. En el sector alimenticio, por ejemplo, todos conocemos que hay en el mercado una serie de productos que cumplen los estándares mínimos de calidad para poder estar a la venta, pero a un precio mucho más asequible que el de una buena marca. Pero aun así son productos con marca (suelen tener algún nombre para distinguirlos del supermercado donde están puestos a la venta, por ejemplo).

Sin embargo, pensemos en un mercadillo. ¿Compraría usted leche a granel (sin marca)? Sería difícil porque no está permitida la venta de productos alimenticios en estas condiciones. La marca es entonces un distintivo de calidad, de mejor o peor calidad, pero de calidad, en definitiva.

¿Por qué las empresas registran o patentan sus marcas? La respuesta es simple. Crear y mantener una buena marca, sea del producto que sea, es algo muy difícil, que requiere de muchísimo trabajo y dedicación. Cuando consigues que el producto que vendes es considerado de primera calidad por el consumidor si ve que lleva la marca que tú has creado, sientes la necesidad de proteger tu marca, porque detrás de ella está todo tu trabajo y esfuerzo También, por qué no decirlo, todas tus ilusiones y, por supuesto, tus recompensas, no solamente a nivel económico, sino también a nivel de satisfacción y crecimiento personal.

Otro aspecto a tener en cuenta es la falsificación, que suele darse en grandes maras que todos conocemos. Antes de seguir con este tema, nos gustaría diferenciar entre algo falso y algo falsificado. Para explicar lo que es falso, pensemos en algo muy claro, para que el lector lo entienda perfectamente, por ejemplo, un billete de 20€. Hay redes organizadas que se dedican a la fabricación de dinero falso. Tienen toda una serie de maquinaria para realizar este cometido y los resultados son fantásticos en muchas ocasiones, pues incluso imitan algunas de las medidas de seguridad con las que cuenta el dinero emitido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Para la fabricación de estos billetes falsos, el soporte inicial es papel en blanco, de mejor o peor calidad, pero no deja de ser papel.

Por otra parte, si cogemos un billete de 10€ de curso legal y sobre ese soporte hacemos alguna modificación (por ejemplo, con rotulador del mismo color le añadimos un 0 para obtener un billete de 100€), eso es una falsificación.

Es de todos sabido el hecho de que hay algunos productos de algunas marcas archiconocidas, que suelen ser objeto de falsificación. Bolsos, relojes, ropa, zapatillas, gafas, perfumes, etc., son productos típicos cuyas marcas son susceptibles de ser falsificadas. En algunas ocasiones, el producto que crean los fabricantes de estas “imitaciones”, llega a ser de tan buena calidad que se crea una nueva marca, aunque es cierto que, en muchos de estos casos, estas nuevas empresas han de tener mucho cuidado de no “recordar” la marca que imitan (evitar el uso del nombre del producto o la imagen del mismo en la marca pionera) ante las posibles denuncias por falsificación o plagio, delito tipificado en el Código Penal, que les puedan interponer.

A pesar de que esos productos mencionados más arriba son los que más se falsifican, teóricamente, cualquier producto puede ser falsificado. A modo de anécdota, recordemos cómo a primeros de agosto de 2013 fueron detenidas unas ocho personas por fabricar imitaciones de coches de lujo en dos talleres de Valencia. Los detenidos usaban coches utilitarios para modificarlos, de manera que todo lo que era visible a simple vista era exactamente igual que vehículos de las marcas Ferrari y Aston Martin. Los propios detenidos usaban fibra de vidrio, no de carbono, para darle a estos vehículos la forma exterior de estos coches de alta gama. En el interior la imitación era perfecta, igualmente. Se atrevían incluso a pedir a fábrica, en Reino Unido, las piezas que no podían imitar, tales como insignias con el famoso caballo rampante o las letras de la palabra “Ferrari”. Una vez terminadas las réplicas, las vendían en internet a 40.000€ cada una. Todo era apariencia, el comprador sabía perfectamente que había comprado un vehículo marca Renault, por ejemplo, pero se pavoneaba con un Ferrari o Aston Martin, y con ello, estaba cometiendo un delito de receptación, aunque quizás esto no lo sabía tan bien.

Logia Detectives, como detectives en Sevilla, realizamos una labor importante en este campo de las patentes y marcas, ya que no solamente detectamos y proporcionamos las pruebas que las diferentes marcas necesitan para hacerse valer en el mercado frente a posibles fraudes y falsificaciones, sino que también les podemos realizar auditorías internas para que tenga la completa tranquilidad de que su marca cumple con los estándares de calidad que la hacen diferente a las demás.

Logia Detectives, en Sevilla queremos dar las gracias y dedicar este post a Casas Assin, que a su vez, nos han ayudado mucho a nosotros con nuestra marca.

Logia Detectives, Sevilla, 3 de octubre de 2016