INTRUSISMO

INTRUSISMO

 

En el Código Penal español vigente, en su Título XVIII De las falsedades, capítulo V De la usurpación de funciones públicas y del intrusismo, artículo 403 podemos leer lo siguiente:

“1.  El que ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente, incurrirá en la pena de multa de doce a veinticuatro meses. Si la actividad profesional desarrollada exigiere un título oficial que acredite la capacitación necesaria y habilite legalmente para su ejercicio, y no se estuviere en posesión de dicho título, se impondrá la pena de multa de seis a doce meses.

  1. Se impondrá una pena de prisión de seis meses a dos años si concurriese alguna de las siguientes circunstancias:
  2. a) Si el culpable, además, se atribuyese públicamente la cualidad de profesional amparada por el título referido.
  3. b) Si el culpable ejerciere los actos a los que se refiere el apartado anterior en un local o establecimiento abierto al público en el que se anunciare la prestación de servicios propios de aquella profesión.”

Se trata del intrusismo profesional. Todos conocemos algún que otro caso de intrusismo a través de las crónicas amarillentas de la actualidad, mayormente de personas que sin estar en posesión del correspondiente título se han hecho pasar por cirujanos, odontólogos, etc. y han estado desempeñando esa profesión con el consiguiente peligro para los pacientes y la consiguiente estafa para la sociedad en general.

Pues bien, en otros ámbitos profesionales también se da el intrusismo aunque normalmente son casos que no trascienden a la opinión pública quizás porque carecen del “morbo” que demanda el público al que van dirigidas esas publicaciones. Podríamos citar profesiones como abogados, arquitectos, …, y sí, detectives privados.

Me decido a escribir sobre este tema porque uno de estos últimos días vi un anuncio en una página de internet donde se anunciaba una estudiante de detective que hacía trabajos económicos donde no hubiera necesidad de realizar informe pues ella era consciente de que no podía emitirlos sin tener la titulación y la posterior habilitación del Ministerio del Interior. Además también estaba su teléfono y su nombre de pila, para contactar con ella. Me decidí a llamarla, como si fuera un cliente. Me atendió, hasta que en un momento dado me identifiqué y le dije que lo que estaba haciendo es un delito tipificado en el Código Penal. Me contestó que a mí qué me importaba lo que ella hiciera y que la dejara en paz.

Este es sólo un ejemplo pero supongo que habrá muchos más por toda la geografía nacional y como me toca directamente, pues atenta contra el colectivo de los detectives privados de los que formo parte, he decidido aclarar ciertos puntos.

En primer lugar, el detective ha de superar un curso de tres años universitarios, durante los cuales se estudia entre otras materias mucho de derecho penal. Es por ese motivo que me extraña que esta mujer no supiera (quizás no lo quiso reconocer simplemente) lo del intrusismo. De cualquier manera, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento y esto es algo que también aprendemos los detectives privados en la universidad.

En segundo lugar, tras haber superado el curso de tres años universitarios, el Ministerio del Interior ha de habilitar a la persona por medio de la expedición de la TIP (Tarjeta de Identificación Profesional). Se puede dar el caso de haber superado el curso de tres años y no haber sido habilitado por el Ministerio del Interior, con lo que la persona no puede ejercer la profesión.

En tercer lugar, en esta profesión realizar prácticas en empresas no es legal. La Ley de Seguridad Privada no contempla esa posibilidad por lo que no es posible estar estudiando y trabajando a la vez, o haber terminado los estudios y estar trabajando sin estar habilitado. No es el caso de la mujer del anuncio, que no decía nada de prácticas, pero es un aviso al lector por si se encuentra con algún/a listo/a que se la quiera colar.

Nos encontramos ante personas que de manera ilegal realizan una actividad que está regulada por una ley, que están cometiendo un delito de intrusismo, que además están cometiendo fraude al obtener unos ingresos por esa actividad y no contribuir a las arcas del estado al no cotizar ni pagar ningún tipo de impuestos como lo hacemos el resto de los españoles.

Pero lo peor de todo es que tienen en sus manos a unos clientes que acuden a ellos porque tienen un problema que desean solucionar, que se ponen en manos de impostores a los que entregan su alma, por no hablar de una serie de datos que también están protegidos por la LOPD. En muchos casos, después de confiarse a estas personas terminarán habiendo perdido su dinero tontamente pues ni siquiera pueden obtener un informe con validez judicial que les ayude en el proceso legal en el que se ven inmersos.

¿Qué hacer ante situaciones como esta?

Si usted necesita contactar con un detective privado, no lo busque en páginas de internet donde igual se vende una bici usada que se compra relojes a tres euros. Busque en las páginas profesionales de cada uno de nosotros, que todos tenemos página web. Cuando lo encuentre pídale la TIP, sin ella no puede ejercer la profesión de detective privado. Si no tiene la TIP y usted sabe que esa persona ejerce la profesión, denuncie. Es la única manera de acabar con impostores que dañan la imagen de una profesión digna como es la del detective privado y que dañan el bolsillo y la estabilidad emocional de usted, cliente potencial.