LA PROPIEDAD INTELECTUAL

LA PROPIEDAD INTELECTUAL

copyright-38717__180Si hay una idea que todo el mundo entiende perfectamente es la idea de la propiedad. Todos tenemos muy claro lo que es nuestro y lo que no lo es. A los niños, desde pequeños los educamos para que distingan entre lo que les pertenece a ellos y lo que pertenece a otros niños. Durante ese período de educación, a veces, tenemos que corregir comportamientos que violan el derecho a la propiedad de otros niños cuando, por ejemplo, un niño quiere quedarse para sí un juguete que es de otro niño.

La idea se capta pronto y es por todos aceptada, de manera que, desde tiempos ancestrales, las sociedades han regulado todo lo que rodea a algo tan inherente a los seres vivos como es la propiedad privada.

En todos los ordenamientos jurídicos se contemplan los delitos contra la propiedad privada. Concretamente en el Código Penal español atentar contra la propiedad privada está tipificado como una serie de delitos (según las diferentes características se dará lugar a unos delitos u otros), todos ellos bajo el Titulo XIII sobre Delitos contra el Patrimonio y contra el Orden Socioeconómico, donde podemos encontrar cómo está regulado el hurto, el robo, la extorsión, la usurpación, las defraudaciones (estafa, administración desleal, apropiación indebida, etc.) y otros delitos de tipo económico.

Entendemos muy bien lo que es propiedad, aquellos bienes tangibles o no que por derecho pertenecen a una o varias personas. Entendemos que las propiedades de una persona son su casa, su coche, sus muebles, sus enseres, sus cosas como algo genérico, además de su dinero, o lo que tenga depositado en un banco.

Yendo un poco más allá, hay propiedades de cosas que no son tangibles y no son dinero, nos referimos a las creaciones de cada persona. Nos referimos a lo que se conoce como Propiedad Industrial y Propiedad Intelectual.

Aquí hemos de distinguir entre ambas. La propiedad industrial se refiere a aquellas creaciones relacionadas con la industria tales como patentes y marcas, diseños, etc.

La propiedad intelectual protege a las creaciones del alma de una persona. Son creaciones únicas, que no se producen en serie o industrialmente, y en donde, queda plasmada la personalidad de su autor. Pertenecen a la propiedad intelectual creaciones literarias, musicales, pinturas, esculturas, dibujos, programas de ordenador, etc.

La Oficina Española de Patentes y Marcas protege y reconoce la propiedad industrial, mientras que el Registro de la Propiedad Intelectual hace lo propio con los derechos de la propiedad intelectual.

La propiedad intelectual está regulada por una ley, el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril.

Es muy llamativo que ya desde su artículo número 1 contempla que la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación”.

Y en su artículo número 2 dice que “la propiedad intelectual está integrada por derechos de carácter personal y patrimonial, que atribuyen al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación de la obra”. (boe, https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1996-8930, 1996)

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Esto viene a decir que no hace falta registrar una obra para reclamar la autoría de la misma, aunque la realidad es bien distinta, pues el registro de la propiedad intelectual nos da las herramientas para luchar contra la apropiación ilícita y la explotación de esa propiedad por parte de terceros.

Os contamos un caso que nos ha ocurrido a nosotros en primera persona. Por cuestiones obvias no daremos ningún nombre, aunque el lector que nos conozca sabrá inmediatamente a quién nos estamos refiriendo.

Hace unos meses iniciamos un proyecto con una persona afín a nuestra profesión, se trataba de una página web que esa persona se encargaría de potenciar para impulsar nuestros servicios en otra provincia española. Logia Detectives escribimos una serie de artículos relacionados con nuestra profesión, todos ellos documentados, con un gran trabajo de investigación tras ellos, resultando artículos de alta calidad. Esta persona incluyó los textos en la página web para dotarla de contenido relevante y así posicionar la página para hacerla visible. Nos llamó la atención el hecho de que no ponía el nombre de los autores verdaderos como firma de los textos, sino un “alias” que utiliza él., pero confiamos en su buena fe. Posteriormente, los acuerdos que al inicio adoptamos se rompieron y decidimos no seguir adelante con este proyecto. Por ello, pedimos a esta persona que desistiera de publicar en esa página nuestros artículos al considerarlos nuestra propiedad intelectual. La respuesta de esa persona fue que el texto pertenece a la persona que firma. Esta persona está cometiendo una infracción que sería fácil de demostrar, pues los textos están en nuestros ordenadores con fecha anterior a su publicación y conservamos los correos electrónicos en los que se pasaron los textos a esa persona. No descartamos iniciar algún tipo de acción contra esta persona, ya que la ley lo contempla.

Al margen de todo ello, nos queda un resquicio de satisfacción que reside en el hecho de que los textos son irrepetibles y nunca más volverá esa persona a publicar textos con el mismo estilo, puede que con el mismo contenido, pero no estarán impregnados con el alma de su verdadero autor, que es lo que hace que estos textos sean únicos.

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