Ted Bundy, un seductor muy peligroso

Ted_Bundy_HS_YearbookEl pasado viernes 5 de agosto como detectives en Sevilla tuvimos el placer de ser invitados al programa “Estilo Sevilla” de “Sevilla FC radio” para hablar de criminología, de un hombre guapo, elegante, romántico, tierno y encantador, así lo definían sus amigos, novias y todos los que conocían a Theodore Robert Cowell Bund (Ted Bundy), nacido en el seno de una familia puritana el 24 de noviembre de 1946 en Burlington, Vermont. Hijo de madre soltera, fue rechazado los primeros años de su vida por su condición de ilegítimo. La madre de Ted trata de disimular a su hijo, que es considerado como una desvergüenza para la familia, considerándolo como si fuese su hermano. Bundy se crió en casa de su abuelo, un antiguo “Boy Scout” violento y que maltrataba a su mujer. Este rechazo originó secuelas en su adolescencia través de su comportamiento tímido e infantil y su tendencia a la soledad, aislándose de sus compañeros de juegos y mutilando a animales que atrapa.

El caso de Ted Bundy resulta difícil de clasificar en cuanto a su tipología, pues  muestra una mezcla entre organizado y desorganizado. Personalidad inmadura y dejando indicios y rastros en el lugar del crimen o por otra parte preparando curiosamente la acción y dejando pocas huellas.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Puget Sound en Tacoma, fue en este tiempo cuando se enamoró locamente de Stephanie Brooks, una hermosa e inteligente mujer de familia acomodada. Stephanie fue el sueño de Bundy hecho realidad, pero dos años después ella se graduó en Psicología y finalizó la relación porque ella consideraba a su pareja como una persona indiscreta e inmadura y carecía de objetivos claros en la vida. Este hecho junto con el rechazo familiar en sus primeros años fueron determinantes en la vida de Ted, pues nunca superó la ruptura afectiva y se obsesionó con Stephanie manteniendo contacto por carta para así intentar reconquistarla.

Abandonó los estudios durante un tiempo, pero después regreso a la universidad de Washington para matricularse en derecho. Considerado un estudiante brillante y estimado por sus profesores, en este tiempo conoció a Meg Anders con quien tuvo una relación de 5 años, pero ella desconocía que Ted había estado saliendo con Stephanie, una chica de California con quien seguía escribiéndose cartas. Durante 1969 y 1972 todo fue bien en la vida de nuestro protagonista, condecorado por la policía de Seattle por salvar a un niño de morir ahogado, también se relacionó con figuras importantes del Partido Republicano de EEUU, pero todo cambió en 1973 cuando se reencontró con Stephanie, a quien abandonó sin dar ninguna explicación después de mantener una relación todo el verano e invierno.

Antes de asesinar cometió una serie de hurtos en casas ajenas mientras estaba ebrio.

Se puede considerar como un ejemplo claro de asesino en serie psicópata, no solamente por tener una infancia traumática, sino porque su aspecto inspiraba confianza a las victimas, al principio cometía sus asesinatos por la noche y guardándose de que algún testigo pudiese identificarlo, poco a poco cambiaría su “modus operandi” abordando a sus victimas por el día. Se apoyaba en su enorme atractivo y su carisma se paseaba por los supermercados,  fingiendo tener un brazo roto y pedía ayuda a mujeres para que le ayudaran a conducir su coche sin que estas sospechasen que era su futuro asesino.

Él se autodefinía como adicto al crimen y aunque aseguraba poder dejar de matar en cuanto se lo propusiese, lo cierto es que no dejó de hacerlo hasta su detención, confesó haber asesinado a 28 mujeres durante los años 70.

Se calcula que fueron  8 victimas a las que atacó de noche hasta que comenzó a hacerlo de día. La policía había iniciado una investigación y contaba con descripciones acerca de un hombre que solicitaba ayuda a chicas que jamás volvían a ser vistas. El individuo tenía la particularidad de ir cargado con libros y llevar un brazo enyesado o en cabestrillo. También hubo testigos que observaron a un hombre que solía tener “problemas” para arrancar su Volkswagen, el cual había sido visto rondando el sitio donde desaparecieron dos de las jóvenes asesinadas, poco después la policía inició una investigación y descubrió similitudes en el modus operandi con algunos asesinatos ocurridos en Washington. Entre ambas comisarías elaboraron un retrato hablado del posible aspecto que tendría el asesino,

Una amiga de su antigua novia Meg Anders después de ver el retrato robot elaborado por la policía identifico a Ted Bundy como la persona que cometía esos asesinatos, pero a pesar de que se facilitaron fotos recientes de Bundy a la policía, los testigos fallaron al hacer la correspondiente identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros informes. La atención hacia Ted Bundy se disipó hasta algunos años más tarde.

A partir de entonces Bundy comenzó a trasladarse de estado a estado  adoptando  de esta manera una nueva estrategia para cometer su crímenes.

Con el paso del tiempo sus ataques se vuelven más erráticos y desorganizados Algunas de sus víctimas se convirtieron en testigos, lo que más tarde harían posible el enjuiciamiento de Bundy.

El 26 de agosto de 1975 un patrullero detuvo un Vokswagen para comprobar su matrícula. El sospechoso se dio a la fuga, pero fue detenido poco después. En el auto se encontró una palanca de metal, esposas, cinta y otros objetos que dieron inicio a una investigación a gran escala en torno a un hombre: Theodore Robert Bundy.

El 23 de febrero de 1976 comenzó el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. Tenía 29 años y entró en la sala con la confianza de que no existían pruebas suficientes contra él. Sin embargo, Carol DaRonch lo señaló como el hombre que intentó secuestrarla y amenazó con matarla. Él negó conocerla, pero carecía de coartada. El 30 de junio de 18766 fue sentenciado a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional.

En prisión, los médicos le efectuaron pruebas psicológicas y toxicológicas concluyendo que no era psicótico ni drogadicto o alcohólico y que tampoco sufría algún tipo de daño cerebral. Los resultados de las pruebas permitieron seguir preparando procesos en su contra.

Las pruebas periciales del Volkswagen determinaron que las muestras de pelo encontradas eran de Melissa Smith y de Caryn Campbell. Exámenes posteriores revelaron que las contusiones cerebrales en ambos cuerpos podían haber sido ocasionadas por la palanca encontrada en el coche de Bundy. La policía de Colorado levantó cargos por asesinato el 22 de octubre de 1976. En abril de 1977 fue trasladado a la prisión del condado de Garfield.

Durante los preparativos de su segundo juicio, Bundy despidió a sus abogados y decidió defenderse él mismo. Por ese motivo se le permitió visitar la Biblioteca de la Corte de Aspen (Colorado). El 7 de junio de 1976 saltó desde la ventana de la biblioteca, lesionándose el tobillo. Aun así, eludió a la policía durante 6 días y sobrevivió robando y durmiendo en una caravana abandonada. La policía lo atrapó cuando trataba de robar otro Volkswagen con las llaves puestas.

Volvió a escapar de nuevo en enero de 1977 trepando al techo de una de las estaciones de la cárcel, para desde ahí acceder a otra parte del techo que desembocaba en el armario de un departamento vacío del penal. Esperó a que no hubiera nadie cerca y salió por la puerta delantera de uno de los departamentos de los funcionarios de prisiones. Hasta la mañana siguiente, pasadas 15 horas, no se dieron cuenta de su desaparición. Esta vez huyó a Chicago y Florida usando el seudónimo de Chris Hage.

El 14 de enero de 1977 el edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío cuando Nita Neary volvió en la madrugada. Le extrañó que la puerta estuviera abierta y decidió esconderse. Vio salir del edificio a un hombre con una gorra azul y una carpeta envuelta en un trapo. Creyendo que habían asaltado la fraternidad, fue en busca de su compañera Karen Chandler, a la que encontró tambaleándose por el pasillo herida gravemente. Kathy Kleiner fue hallada con vida, aunque malherida, en su cuarto.

La policía encontró el cadáver de Lisa Levy, que había sido golpeada en la cabeza y brutalmente violada. También estaba el cadáver de Margaret Bowman, estrangulada mientras dormía, con un golpe en la cabeza que le destrozó el cráneo. El resto de las chicas no pudieron aportar más pistas salvo el testimonio de Nita Neary.

No lejos de allí, Bundy atacó a Cheryl Thomas, que sobrevivió a una paliza brutal. Su cráneo fue fracturado en cinco lugares, tenía la mandíbula rota y un hombro dislocado. La joven sufrió pérdida permanente de la audición y problemas de equilibrio. En la escena del crimen se encontraron evidencias corporales, como cabello y sangre del autor.

El 9 de febrero de 1977 secuestró a Kimberly Leach, de 12 años, en Lake City. Su amiga Priscila narró a la policía que la había visto subirse a una camioneta blanca con un hombre del que no pudo aportar más datos. Ocho semanas después se encontró en Florida el cuerpo de Kimberly.

Tras el asesinato de Leach, Bundy por alguna razón regresó a su apartamento de Tallahassee. Al parecer se deshizo de la furgoneta blanca y casi fue detenido cuando intentaba robar otro vehículo. Escapó cuando el oficial lo dejó solo mientras revisaba las placas del coche robado. De regreso a su apartamento limpió el lugar de huellas, robó un VW y finalmente dejó Tallahassee. Después de algunos encontronazos con los empleados del hotel en relación con sus tarjetas de crédito (eran robadas y habían sido denunciadas), Bundy terminó en Pensacola, Florida, donde las placas del auto robado fueron reconocidas por un oficial de patrulla, que lo detuvo después de una corta persecución y de una breve lucha.

Ted Bundy era un hombre inteligente y atractivo, un seductor irresistible. Cada mes recibía cientos de cartas de amor repletas de piropos, proposiciones indecentes y besos pintados con carmín sobre el papel.

Ese envidiable correo le era remitido a la prisión de Starke, en Florida, donde permaneció recluido hasta que el 24 de enero de 1989 fue ejecutado en la silla eléctrica. Era su castigo por haber matado sádicamente a más de 36 bellas muchachas.

En una carta escrita poco antes de su fuga de la cárcel de Glenwood Springs, Bundy manifestó “He conocido a personas que irradian vulnerabilidad… Sus expresiones faciales dicen: Tengo miedo de ti. Estas personas invitan al abuso… Esperando ser lastimadas, ¿sutilmente lo fomentan?”

En una entrevista de 1980, hablando de la justificación en las acciones de un asesino en serire,  Bundy dijo: “¿Qué es uno menos? ¿Qué significa una persona menos en la faz del planeta?” 

Cuando los detectives de Florida pidieron a Bundy que les dijera en dónde había dejado el cuerpo de Kimberly Leach para darle paz a la familia, él supuestamente replicó: “Pero si soy el hijo de puta más duro que jamás han conocido.